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Felicitaciones a Emma Honey - voluntaria de EFTC

10/06/2020

Después de estudiar en Argentina, me entusiasmé por continuar viajando por Centroamérica y a la vez mejorar mi español. Como una antropóloga/socióloga con especialización en relaciones internacionales, me he interesado especialmente en aprender acerca de diferentes culturas e interacciones sociales. Me encanta la experiencia de construir relaciones y aprender de personas que tienen diferentes conocimientos que yo. Realicé una pequeña investigación y la Escuela de la Esperanza tiene un poco menos industrialización y menos americanización comparada con Argentina y con estilo escolar similar al de los Estados Unidos. ¡Mi experiencia lo comprobó!

Guatemala es muy hermosa y tuve mucha suerte de estar en Antigua, a tan solo 10 minutos de la escuela. Aunque tomar un tuk tuk o un bus me ayudó durante los días que me atrasé un poco o la lluvia me tomó por sorpresa, disfruté caminar ida y vuelta a la escuela, visitando tiendas locales y estar entre los bulliciosos madrugadores de la ciudad. Antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, así que como se imaginarán es un lugar asombroso. Entre muchas edificaciones coloniales de arquitectura tradicional y hermosos colores, la Universidad de San Carlos (1676) fue una de las primeras universidades en Centroamérica y actualmente alberga al Museo de Arte Colonial.

Fui practicante como auxiliar de maestro en una de las clases de 4º grado por 3 meses. También tuve la oportunidad de entrevistar a un gran número de trabajadores de la fundación, que dirigen la escuela y contribuyen a su éxito. Esta experiencia fue realmente perspicaz y aprendí mucho del manejo del trabajo en una ONG.

Fui la asistente de Seño Carmen, con sus 26 estudiantes. Mi recuerdo favorito de la escuela es definitivamente los estudiantes. Pude conocer a cada uno de ellos, quiénes eran, cómo era su familia y cómo se divertían. Cada niño tenía una forma de divertirse conmigo que los hacía sentir especiales, ya fuera con un saludo secreto, iniciando una competencia al azar, o pequeños intercambios de dibujos. Disfruté mucho el tiempo compartido con ellos durante mi estancia en la escuela y espero regresar para ver el progreso y éxito que estoy segura todos alcanzarán.

Recomendaría 100% el programa de voluntariado de la Escuela de la Esperanza. Entre trabajar con los estudiantes, los miembros del equipo de trabajo y aprender muchísimo de ellos, hasta la vida fuera de la escuela en Antigua y las aventuras en el resto de Guatemala, mi experiencia es algo que definitivamente volvería a repetir. Tuve la oportunidad de explorar los increíbles paisajes, comer deliciosos platillos típicos y conocer compañeros viajeros y trabajadores. Creo que es algo que definitivamente los demás deberían hacer. Mi tip para quienes desean ser voluntarios es aprender algo de español. Hablar fluido no es tan necesario para participar, yo ya hablaba un poco y me ayudó muchísimo para pedir indicaciones, ordenar comida, viajar o conocer compañeros que solamente hablaban español y crear conexión con ellos. Ser capaz de decir hola, cómo estás… o mi nombre es… son frases sencillas para aprender y te abren puertas en la calle, con tus compañeros de trabajo y en tu vida social en la ciudad. Incluso aprendiendo solo algunas frases puede ayudar a conectar con las personas y mostrar a otros que te interesa aprender. Les aseguro que hará su experiencia más gratificante. ¿Y mi última recomendación? No tomen agua del grifo. Es una recomendación real que tus intestinos (y compañeros de casa) te agradecerán después.

Si está interesado en ser voluntario en la Escuela de la Esperanza, encuentre más información en nuestra página o contacte a nuestra Coordinadora de Voluntarios en visitors@eftcfoundation.org